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20 de agosto de 2026 · Germán E. Campisi

El poder de una imagen

Al cabo del agónico triunfo argentino en la semifinal del mundial próximo pasado, la noticia que recorrió el mundo no fue el desborde de Lionel Messi a los 39 años con sus últimas fuerzas ni el cabezazo goleador de Lautaro Martínez. Tampoco la clasificación de la Selección Argentina a disputar una nueva final, en busca del bicampeonato, donde ya esperaba el combinado nacional español.


La principal foto de un encuentro plagado de emociones, pero que hasta entonces tanto en la previa como en el durante transcurrió dentro de lo políticamente correcto, resultó ser una sábana escrita con aerosol: 'Las Malvinas son argentinas'.

Esas cuatro palabras, al ser expuestas sobre los flashes del mundo por el jugador Giovanni Lo Celso, quien se acercó a la tribuna a buscar la improvisada bandera y la sumó a los envalentonados festejos albicelestes, echó tierra sobre el partido de fútbol. Posicionó una cuestión diplomática sobre la mesa nuevamente.

Desde entonces, la soberanía de las Islas Malvinas - hace más de cuatro décadas bajo el dominio inglés- volvió a ser un tema de discusión internacional dando una clara muestra de cómo el deporte puede convertirse en, tranquilamente, una herramienta de soft power incalculable.